jueves, 17 de marzo de 2011

Italia reune obra de la etapa juvenil de Picasso, Miro y Dali

Italia reune obra de la etapa juvenil de Picasso, Miro y Dali
Una exposición en el Palacio Strozzi muestra el papel decisivo que los tres artistas españoles jugaron en el nacimiento del arte moderno. Por Ángel Gómez Fuentes


"Picasso, Miró y Dalí. Jóvenes enojados: el nacimiento de la Modernidad" es la exposición más ambiciosa que se haya organizado jamás para mostrar el papel decisivo que, con sus obras de juventud, jugaron en el nacimiento del arte moderno los tres grandes genios de la pintura española del siglo XX: Pablo Picasso, Joan Miró y Salvador Dalí.

Más de 60 obras de sus producciones juveniles y más de 100 bocetos de Picasso componen la exposición que se abre al público desde el próximo sábado hasta el 17 de julio en el Palacio Strozzi de Florencia, con el patrocinio de instituciones italianas y el Gobierno de España. Durante dos años se ha trabajado en una exposición extraordinaria que reúne obras (20 son de Picasso) procedentes de los más importantes museos españoles, del Metropolitan de Nueva York y de colecciones privadas. La muestra indaga en las raíces comunes de su estilo: los tres tienen la idea de hacer un arte moderno sin abandonar lo nativo, no se afilian a ningún "ismo" o corriente concreta en su juventud, lo que era arriesgado en los inicios de un pintor. Al haber una diferente cronología por sus diferentes edades, la exposición hace un recorrido en un arco de 30 años por cinco episodios en los que existe alguna relación entre ellos.

El primer capítulo se sitúa en 1926, época en la que los tres están en la corriente del surrealismo. En la sala una serie de obras evocan la visita de Dalí con 22 años a Picasso en 1926: "Instrumentos musicales sobre una mesa" (Picasso), "Pintura-Poema" (Miró), y Arlequín y "Academia neocubista (Composición de tres figuras) de Dalí. En realidad, parece que tal encuentro nunca existió, pero el fantasioso Dalí lo cuenta así en "La vida secreta": "Maestro, he venido e verlo antes de visitar el Louvre". Picasso le habría replicado: "Muy bien". Aquí, como recuerda el comisario de la exposición, Eugenio Carmona, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Málaga, viene bien el dicho italiano "si non è vero, è ben trovato (si no es verdad, está bien inventado)", porque ese encuentro completa una historia que conecta la obra de los tres artistas.

En las cuatro salas siguientes, se traza el nacimiento de la modernidad a través de las relaciones de Dalí y Miró: "Retrato de mi hermana" (Dalí, 1925), o "Paisaje de Cadaqués" ( Dalí, 1920); se evidencia el encuentro entre Miró y Picaso (1917), con estas obras de Miró: "Autorretrato", "Las Playas de Cambrils", o "Flores". La quinta sala evoca la llegada del joven Picasso a París en 1900, con fama ya de artista innovador a sus 19 años: "Madre y niño" (1901), "Arlequín y su compañera" (1901), o "Cabeza de mujer" (1903). Como epílogo de la exposición, tres obras siempre bajo la influencia de las "Señoritas de Avignon": la obra maestra cubista "Mujer que llora" (Picasso, 1937), "Composición (pequeño universo)" de Miró (1933), y "Las rosas ensangrentadas" (Dalí, 1930).

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