jueves, 17 de marzo de 2011

En EE. UU. hay grandes colecciones porque hay leyes favorables

En EE. UU. hay grandes colecciones porque hay leyes favorables

Glenn Lowry, director del MoMA, habló ayer de arte y mecenazgo en CaixaForum Madrid. Por Natividad Pulido


Lleva 16 años al frente del MoMA de Nueva York y cada día, dice, sigue siendo para él emocionante. Va camino de batir el récord de Montebello en el MET (31 años). Al insinuárselo, sonríe este dandi neoyorquino, formado en Williamstown y Harvard. Ayer visitó Madrid para inaugurar un ciclo organizado por la Fundación Arte y Mecenazgo. Minutos antes habla con ABC. Cuando a grandes museos les cuesta convencer a empresarios para que aporten dinero, ¿cómo se logran 900 millones de dólares para renovar y ampliar el MoMA? «Es un trabajo muy duro. En EE.UU. hay una importante cultura de filantropía y patronos muy comprometidos. La mayoría de las donaciones vino de particulares. Creamos una forma de reconocer a quienes aportaron 5 millones de dólares o más, llamándoles fundadores del nuevo Museo de Arte Moderno».

En EE.UU. el sistema museístico es privado, al contrario que en España. ¿Cómo implicar a la sociedad civil en los museos 1 «No hay ningún sistema perfecto. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Nosotros miramos a Europa, con su sistema de financiación estatal estable, y decimos: "¿No estaría bien que fuera aquí igual?" Cuando uno depende de aportaciones privadas, vive en un estado constante de ansiedad. En cambio, hay un diálogo mucho mayor entre los museos estadounidenses y la gente que los apoya, que en los países donde la fuente fundamental de financiación proviene de un ministerio. Si uno cree que los museos forman parte de la sociedad civil, el Estado tiene un papel que cumplir a la hora de apoyarlos». ¿Le gustaría, pues, que entrara capital público en el MoMA? «Esa respuesta es más compleja. En determinadas circunstancias, desde luego que sí. Un 1% del presupuesto procede de la ciudad de Nueva York». ¿En qué medida ha afectado la crisis al MoMA? «Como a todos. Pero hemos sido capaces de evitar cualquier disminución en nuestros programas de exposiciones y adquisiciones. Fue muy difícil». Parte de ese presupuesto (en 2010 fue de 113 millones de dólares procede de las donaciones, en torno al 30%.

«Una de las razones por las que los museos norteamericanos han sido capaces de adquirir semejantes colecciones es porque hay leyes fiscales muy favorables, concebidas específicamente para promover las donaciones privadas en las instituciones públicas —explica Glenn Lowry—. Es una forma de compensar que el Estado no aporta nada. Esa estructura está siendo revisada profundamente porque el Estado debe encontrar nuevas fuentes de ingresos: es díficil aumentar los impuestos, es mucho más fácil reducir los incentivos». Entrar al MoMA cuesta 20 dólares. ¿No es demasiado elitista? «La entrada es cara, pero es la única forma responsable de dirigir el museo sin tener déficit». Algunos museos parecen parques de atracciones y otros como el Guggenheim y el Louvre se expanden a los países árabes a cambio de dinero. ¿Todo vale? «La preocupación de si los museos se están convirtiendo más en parques de atracciones que en centros de conocimiento y aprendizaje es algo por lo que todos debemos luchar. La política de algunos museos de crear satélites, en sí misma no es un problema, puedo entenderla. Pero creo que hay otras formas de trabajar con colegas de otros países. No me interesa ninguna de las dos opciones».

El MoMA dedica gran atención al cine, el diseño, la fotografía... Explica Lowry que es necesario abrirse a nuevos públicos para que además del mejor museo del siglo XX también lo sea del XXI. ¿No corre el peligro de convertirse en un museo histórico? «Por supuesto. En algún momento será imposible mantener la cohesión entre la responsabilidad que tenemos respecto a una colección con más de 100 años y nuestro compromiso con el futuro». Trabaja, dice, en estrecha colaboración con museos españoles, especialmente con el Reina Sofía, con quien compartirá una muestra de Alighiero Boetti. Una curiosidad: ¿el «Guernica» está mejor en el Reina Sofía o en el Prado? «Para nosotros fue un honor y un privilegio ser los custodios del "Guernica" durante un periodo importante de su historia. Es emocionante verlo expuesto en Madrid», responde con una diplomática sonrisa. A Lowry le gustan los equilibrios. Tanto de público («nos preocupa que haya demasiada gente en el MoMA, pero queremos llegar a un público lo más amplio posible»), como de exposiciones («este año tenemos a De Kooning y trabajaremos con artistas interesantes actuales»). Acerca de la criticada decisión de sus colegas de la Tate de incluir a Hirst en la Olimpiada cultural de 2012, apunta: «La Tate es uno de los grandes museos del mundo y Hirst, uno de los artistas más importantes del Reino Unido en los últimos 25 años. Ya era hora de que hubiera un examen crítico y profundo de su trabajo».

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