miércoles, 23 de diciembre de 2009

La necrópolis más grande



Málaga recupera el cementerio de Yabal Faruh, una mezquita funeraria islámica.

A finales de los años 80, en lo que iba a convertirse en el aparcamiento de un bloque de pisos se desenterró un gran tesoro arqueológico. El sótano del número 22 de la calle Agua, en la Avenida de la Victoria de Málaga, escondía las dos únicas mezquitas funerarias conocidas hasta el momento de la España islámica y parte de un mausoleo, oratorios funerarios que pertenecen a la necrópolis islámica de Yabal Faruh, la más grande descubierta de Al-Andalus.

En la época del Califato Omeya (siglos VIII-XI), la primera necrópolis islámica malagueña situada junto al mar perdió su uso, ya que el puerto de Málaga recuperó su importancia comercial. Fue entonces cuando la gran superficie funeraria se trasladó desde la falda norte de Gibralfaro hasta las inmediaciones de El Ejido, ocupando una gran extensión. Las excavaciones arqueológicas de los últimos años han permitido ampliar los límites de este cementerio que tuvo su uso entre los siglos XI al XV y que está considerado como el más grande tanto por espacio como por densidad de enterramientos de Al-Andalus.

Estas tumbas monumentales descubiertas en calla Agua fueron realizadas con sillares de arenisca, azogue y tizón. Del panteón se distinguen cuidadas decoraciones en yeso propias de la religión musulmana, como estrellas de ocho puntas o el árbol de la vida. `Después, en el XIII desaparecieron y fueron utilizadas para otros decesos, registrándose hasta cinco niveles funerarios distintos´, apunta el arqueólogo Manuel Corrales.

El buen estado de conservación del descubrimiento, que a su vez aporta datos muy relevantes sobre los enterramientos islámicos, hizo que la Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucía decidiera su integración en una promoción de viviendas que se levantó en ese solar. Para ello, se creó expresamente una habitación en el mismo punto en el que se localizó el yacimiento, que ha sido acondicionado por el arquitecto Ciro de la Torre.

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