jueves, 17 de marzo de 2011

La neotumba del faraon no puede ir a casa

La neotumba del faraon no puede ir a casa
Los incidentes en Egipto han provocado que la réplica de la tumba de Tut, que ha sido realizada en Madrid y que tenía previsto salir de España el 24 de febrero, se encuentre varada `sine die´ aquí.
Las bajas temperaturas, es pecialmente hoy, nos impiden creer que estamos en el Antiguo Egipto, en las mismísimas entrañas de la tumba del faraón Tutankamón. Construida hace más de tres mil años y descubierta por Howard Carter en 1922, era entonces la mejor conservada del Valle de los Reyes pues su ajuar no había sido saqueado. Hoy, pocas décadas después de ser abierta al público, está seriamente deteriorada (cada día la visitan dos mil personas). Esto ha provocado que el hasta ayer ministro Zahi Hawass, responsable del Consejo Superior de Antigüedades, anunciara hace dos meses su inminente cierre, con el consiguiente revuelo mediático. El plan trazado por Hawass consistía en mantener abierta la tumba unos meses más, el tiempo necesario para concluir la construcción de una réplica de la tumba, que podrá ser visitada por el público y seguirá atrayendo el turismo.

Lo que no sabía mucha gente cuando hizo este anuncio es dónde se estaba construyendo la copia de la tumba del Faraón Niño. El lugar elegido estaba más cerca de lo que podíamos imaginar: en Madrid. La empresa Factum Arte, especialista en realizar facsímiles de obras de arte, lleva un año y medio recopilando información y recreando el sarcófago y la cámara funeraria en varias naves. Los plazos de entrega parecían cumplirse más o menos bien, hasta ahora. La revolución en Egipto ha provocado que las piezas, que tenían previsto salir de España por barco el 24 de febrero con destino a casa, se encuentren en estos momentos varadas «sine die» en Madrid. «El puerto de Alejandría ha permanecido cerrado durante varias semanas y, aunque ahora ya está abierto, no podemos arriesgarnos a dejar la tumba expuesta al sol esperando que la trasladen», explica a ABC Adam Lowe, director de Factum Arte, mientras nos guía por un viaje hacia el Antiguo Egipto, ¿o habría que decir el Neo-Egipto?

Custodiada por un paisaje futurista, de templos y ruinas de chatarra, entramos en una nave situada en el extrarradio de Madrid. Tras franquear la puerta nos damos de bruces con el sarcófago, que en un espacio diáfano convive con réplicas de Caravaggio y Piranesi. «Hemos reproducido el mismo color y la misma textura», explica Lowe mientras acaricia las paredes de la última morada de Tut, «que han sido escaneadas a una resolución de 200 píxeles, y después fresadas en 3D. La textura de las esculturas que abrazan la piezan —la diosa Isis— es exactamente la misma». Obtener el tono «no ha sido tan complicado como sucedería en un cuadro de Veronese», matiza Lowe, un pintor al que le apasiona adentrarse en el universo personal de cada artista, y conocer el proceso de alumbramiento de sus criaturas. «Me encanta descubrir por qué y cómo Caravaggio pintó sus obras».

El proyecto para recrear el sarcófago y la cámara funeraria del faraón echó a andar en marzo de 2009. La primera etapa consistió en el traslado de parte del equipo a Luxor, donde escanearon toda la tumba KV62 con la tecnología más sofisticada. El siguiente paso fue trasladar toda esa información a Madrid, «y preparar los archivos digitales y el montaje». Esa información ha sido procesada a través de un nuevo programa de software creado en España que permite trasladar cada detalle del original a la copia de la manera más exacta. En los últimos tres años, Factum Arte ha invertido cerca de 250.000 euros en el desarrollo de un sistema de escaneado en 3D que permite registrar los relieves y los colores de las diferentes superficies. «Algunos de los aparatos son más pequeños, pero nos permiten trabajar más deprisa y con mayor facilidad».

El equipo de Factum Arte está formado por más de treinta personas, cada una de ellas con una especialización determinada. «Hay ingenieros, informáticos, diseñadores digitales, pintores, conservadores... Es una combinación entre las nuevas tecnologías y la tradición», apunta Lowe.

Cambiamos de escenario y nos vamos a otro valle, esto es, a otra nave. Cuando nos asomamos, el corazón nos da un vuelco. Estamos en la cámara funeraria de Tutankamón, donde vemos al Faraón Niño con Osiris, Nut y Ka. En la otra pared, nos vigilan Anubis, Isis y Hathor. «Hemos utilizado la misma luz que hay en Luxor, así los colores son idénticos. Cada detalle, cada grieta... está aquí. La pared tiene la misma textura y las mismas marcas que la original», nos introduce Lowe. Incluso el testimonio dejado por las bacterías —«el Instituto Getty está investigando si están vivas o muertas»— se pude apreciar en la copia. La tecnología empleada ha permitido recuperar además partes perdidas de la cámara funeraria, «como la pared sur que fue destruida para poder sacar los objetos que había en ella». Gracias a las fotografías en blanco y negro tomadas por Harry Burton, durante los trabajos de Carter en 1922, se ha podido recrear ahora el muro.

Con tres talleres en Madrid, uno en Londres y otro en San Francisco, Factum Arte se ha convertido en una de los principales instituciones que se dedican a la reproducción de obras de arte. «Las bodas de Caná» de Veronese, «La última cena» de Leonardo da Vinci, «El matrimonio de la Virgen» de Rafael, o la Dama de Elche nutren su curriculum. Entre sus clientes, el Louvre, el Museo del Prado, el British Museum, el Museo de Pergamo de Berlín, la Biblioteca Nacional (para la que digitalizó el Beato de Liébana). Esto desmiente a aquellos que quieren desvirtuar el valor de la copia frente al original. Un término que para Lowe está sobrevalorado. «Lo original no es algo fijo, sino algo que está constantemente cambiando a través de las sucesivas restauraciones. Un ejemplo de esto es la propia tumba de Tutankamón que en algunas partes de la cámara funeraria ha sido repintada a lo largo del siglo XX, o el cuadro "La última cena" de Leonardo da Vinci, en el que el 80% de la pintura que se ve no es la original».

Lo que diferencia el trabajo de Factum Arte, sobre un mero trabajo de reproducción, es el valor añadido recogido durante el proceso, la documenación que permitirá preservar el legado cultural para ser disfrutado por futuras generaciones y recreado incluso en mejores condiciones. Por otra parte, situaciones como la que atraviesa actualmente Egipto y que pone en peligro un patrimonio de incalculable valor «demuestran que estamos haciendo lo correcto».

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